
Nijar 27 de Febrero de 2010
Poco a poco, los deportistas de Almería encuentran pruebas que se amoldan a sus características y gustos. En nuestro caso, carreras populares y bicicleta de montaña configuran un divertido calendario. Un paso más dimos ayer en Níjar. Una tal, eternal running, se presentaba alimentando nuestra curiosidad y ganas de pasarlo bien. El cebo es ‘ser invencible’, pero sobre todo, las pruebas u obstáculos que nos recordaban mas al grandioso humor amarillo que a una jornada deportiva.
Ser invencible… que gracioso. No puede ser bueno ser invencible. No existirían el esfuerzo, la ilusión ni la entrega si sabes de antemano que no puedes perder.
Y lo sabemos nosotros que más de una vez hemos hincado la rodilla en tierra, aumentando el coraje para volver a levantarla.
Mira que tenemos aventuras, golpes, retos … sólo sobrevivir al gepese de Kiko puede parecerse a ser invencible.


La prueba fue capaz de convocar a 1500 personas muchas de ellas de distintos puntos de España, todos con ganas de cachondeo. Algunos se disfrazaban y todos reíamos. Ninguno sospechaba que la carrera iba a ser más dura de lo que ‘normalmente’ son en el circuito nacional.
Los dondebikers vamos todos. Carlitos se curra un disfraz de braveheart y Apo y Tete se apuntan a luchar por la libertad, jeje.
Sólo Kiko y Carlos están acostumbrados a correr, los demás están entrando poco a poco en el running. Hoy mas que nunca… LLEGAREMOS TARDE… PERO LLEGAREMOS.

El comienzo es caótico. Los obstáculos aparecen demasiado pronto y no son capaces de acoger a todos los participantes, con lo que perdimos media hora en recorrer apenas un kilómetro. A partir de ahí, el protagonismo lo asume la montaña.
De uno en uno y casi andando, se trepa sin descanso hasta una pista que permite empezar a correr. Kiko y Diego se adelantan. Carlos y Pobla vienen detrás. Caco, Javi, Avalos, Apo y Tete recorren mas tranquilos el camino.
La llegada a la caldera es terrorífica. El goteo de corredores sacando la lengua se hace interminable. Como una hilera de hormigas, los participantes se afanan por avanzar, a veces monte a través, maldiciendo el camino.
Pero lo realmente terrorífico fue alcanzar la cima de esa caldera… los cuádriceps quemaban y los esguinces no estaban en los tobillos, sino en el pulmón.
Desde arriba solo se podía bajar, pero a través del monte. Cualquier carrera popular sería un paseo al lado de esto. Uff… Kiko lleva buen ritmo y Diego hace la goma. Carlitos se aleja de Pobla y los demás vienen de uno en uno.
A pesar de todo el esfuerzo, el recorrido es espectacular. Giros, terraplenes, ramblas y más pendientes la hacen divertida. ¿Habrá sorpresa al final?
Pues si. Otra vez a la piscina municipal (el agua helada y verde), y otra vez al barro de los obstáculos y a subir el camión de paja. Otra vez a arrastrarse por las alambradas y al fin, el fin.

¿Invencibles? No. Si así fuera no nos sentiríamos orgullosos de todas nuestras aventuras; no nos sentiríamos orgullosos de Diego, Kiko, Carlos, Pobla, Apo, Caco, Avalos, Javi y Tete que reían al entrar en meta. No hacemos caso de aduladores ni confiamos en vencedores. Sólo el sacrificio te coloca donde mereces.